¡¡¡ Quiero ir a misa!!!
El mundo se va al garete y nosotros, habitantes de este país de fantasía y oropel, nos entregamos con entusiasmo y dedicación a la locura. Esto también ocurrió hace más de mil años, cuando en plena Edad Media abundaban las profecías apocalípticas 'milenaristas' que anunciaban un inminente fin del mundo y la gente se dio con ardor al desenfreno y al frenesí pecador, o bien a la penitencia y el recogimiento. Imbuidos de antropocentrismo, eso tan nuestro, pensamos que el universo se rige por nuestras cifras y signos arbitrarios y que ese cometa que lleva millones de años orbitando nuestro sistema solar esperará a caer en la Tierra el año 1000, o el 2000, o el 2012 según una profecía que hicieron los mayas, o los aztecas, o la Madre Teresa, un primo de Buda que vivía en Segovia o cualquier contertulio de Espejo Público, que sabemos que son los depositarios de La Verdad.
He llegado a pensar que deben estar echándonos algo en el agua, como repetía el General Mandrake en 'Teléfono Rojo: Volamos hacia Moscú" (para mi gusto la mejor película de Kubrick y la que más veces he visto). A lo mejor son los microplásticos, que han llegado, por fin, hasta nuestros cerebros y nos los están carcomiendo. O tal vez sea el azúcar que lo impregna todo, ¿no habéis observado que todo tiene azúcar? Azúcar a toneladas, azúcar que nos funda los circuitos. Son muchos los males que esperan agazapados: azúcar, colesterol, parabenos, gases de los motores de explosión y combustión, metales pesados... todos esperando contaminar nuestros preciados fluidos corporales. Y si esto no fuera así, a ver cómo coño explicamos que todavía exista Gran Hermano, que haya aún quienes piensen que el Partido Socialista es un partido de izquierdas o que a la gente todavía le siga gustando Julio Iglesias.
España se pone muy berlanguiana, efectivamente, muy loca, extemporánea, medieval, flamenca, lisérgica, delirante... España viaja conducida por sustancias alcaloides. Diría que es divertido visto desde fuera, pero es sólo porque, como tantas personas, uso el humor y la ironía para intentar desprenderme de la tristeza y el desánimo que me produce tanta torpeza humana y también divina.
El pasado día 12 de octubre pudimos ver un hilarante vídeo de unas pocas personas que pedían entrar a una misa en la Cruz de los Caídos y tenían que ser detenidos por la Guardia Civil (con detenidos quiero decir que les impidieron el paso al 'santuario', nada que ver con Altsasua). Unos cuantos parroquianos y parroquianas se habían empeñado en ir allí a una misa y dale que dale con la misa porque van a hacer 'unboxing' de la momia de Franco. En este vídeo de tres minutos podrán ustedes comprobar que no son infundados mis temores de que nos estén echando algo en el agua que nos bebemos.
Para rizar el rizo está "lo de Cataluuuuuñaaaaa" (leer con voz de ultratumba). Ha salido la sentencia del procés, y ha sido maravilloso porque ha sido todo súper rápido y ha dejado contento a todo el mundo. ¿Qué más se puede pedir? Tanto es así que la gente ha salido a celebrarlo a las calles y la policía se ha sumado con alborozo a la fiesta repartiendo su cariño y sus abrazos a los allí congregados, con esa calidez y esa humanidad que les es tan característica. Ha sido tanta la efusividad de los abrazos que ha habido quien ha perdido un ojo o se ha levantado esta mañana con todo el cuerpo lleno de moratones. Lo típico en cuestiones de amor. Hubo incluso una señora de Tarragona que ni corta ni perezosa decidió solidarizarse con la causa y se ha plantó en las celebraciones post-sentencia con una bandera de España para torear a los presentes, ¡sabia elección! Porque en este país somos así, que no nos gusta nada meter cizaña ni provocar. Los presentes la recibieron, como es natural, con los brazos abiertos, y más de uno se prestó con alegría a hacer de toro para ser lidiado con nuestra enseña rojigualda por esta buena señora que se daba cierto aire a Paquita Salas. Este bonito detalle ha salido en todos los medios, que han contado pormenorizadamente lo acaecido sin recurrir a titulares falsos ni impactantes para fomentar la concordia y el buen entendimiento.
En fin, que está quedando todo muy bien y está todo el mundo contentísimo. Yo cuando alguien me pregunta "bueno, ¿y tú que piensas de esto de Cataluña?" me tiro al suelo, me pongo en posición fetal y me hago el muerto esperando a que el interlocutor indiscreto se marche. ¿Qué me va a parecer, alma de cántaro? Empieza por el principio de este texto.
Lo que es de Berlanga, es que los mismos que arengan a la masa a cortar vuelos, trenes y carreteras, manden a los Mossos a controlarlos
ResponderEliminarquerida Tía Eu, no he querido yo profundizar en las actitudes y comentarios de los políticos porque esto pretendía ser tan solo un escrito irónico de tintes humorísticos. Pero se agradecen los comentarios por estos lares.
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