Viaje a la estupidez

Desde que tengo algo de uso de razón siempre me han interesado la política y el humor. Yo tendría apenas diez años cuando pude ver en televisión a un enano parodiando al Presidente del gobierno de aquel momento. Era en un programa de Javier Gurruchaga, creo que se llamaba "Viaje con nosotros", y habían contratado al enano de las películas de James Bond porque tenía un parecido bastante cómico con Felipe González. La gracia era que nuestro entonces presidente se había quedado chico porque el poder le había desgastado. Javier Gurruchaga interpretaba en aquel sketch a Victoria Prego, que era la entrevistadora de aquel falso presidente que sólo hablaba en francés.



Aquello sucedió en una televisión pública, que entonces era la única que existía. No había televisiones privadas y el ente público se mofaba del presidente del gobierno cuyo partido, en teoría, controlaba el organismo en cuestión. Algún tiempo después el propio Javier Gurruchaga contó que, justo el día después de la emisión, recibió un mensaje de felicitación de Felipe González porque le había hecho gracia la broma. Y esto es sólo un sencillo ejemplo de lo que fue aquella televisión que recuerdo, podría mencionar debates sobre marxismo, anarquismo... y otros temas hoy vedados (o vetados) a pesar del amplio catálogo de canales que tenemos a nuestra disposición. Diría que esa variedad de oferta televisiva es, en líneas generales, de una calidad pésima y que consumirla nos vuelve más estúpidos, pero eso ya forma parte de otro debate, que cada cual reflexione por la parte que le corresponda.



Han pasado treinta años desde aquello. No sé si el hecho de venir de un periodo dictatorial tan largo y que la gente todavía tenía presente lo que era no poder hablar de casi nada, hacían que flotara un cierto espíritu de deseo de libertad en el ambiente. Había un consenso entre las distintas fuerzas políticas que en aquel entonces configuraban el panorama político para garantizar, cuanto menos, los viejos derechos liberales (expresión, asociación, prensa, etc...) y se aceptaba la pluralidad y no veías a nadie rasgarse las vestiduras, salvo a los reaccionarios que añoraban el antiguo régimen franquista, por ver según qué cosas. Pensemos por un instante en "las movidas" en distintas ciudades españolas, que fueron una demolición controlada de las viejas costumbres, o quizá un modo de desviar la atención de los jóvenes de otras cuestiones (eso ya da para otra entrada del blog). Creo que hasta se celebraba aquella vieja máxima, atribuida por error a Voltaire, de "no estoy de acuerdo con lo que expresas, pero daría mi vida porque tengas derecho a decirlo" o algo así. Era lo mínimo de lo mínimo, como ya digo, de las aspiraciones del liberalismo decimonónico.

Hace unos días al cómico Dani Mateo, que podrá gustarnos más o menos, se le ocurrió la feliz idea de sonarse la nariz con la bandera de España. Seguramente ni siquiera fue una idea propia, porque es un programa guionizado de principio a fin, pero eso es lo de menos. Por este motivo, por tamaña ofensa, ha recibido amenazas de muerte, de agresión, insultos de todos los colores, insultos a su familia... Una barbaridad, se mire por donde se mire, que sobrepasa con creces la ofensa o la supuesta provocación que a mí me cuesta sentir en mis españolas carnes. No ha quedado ahí la cosa, en estos días se han sucedido las huidas de los patrocinadores del programa.



Como soy una persona de mi tiempo, tengo redes sociales y no he podido evitar ver las reacciones de muchas personas a las que tengo aprecio sincero, que, al menos en apariencia, son personas abiertas y tolerantes y diría que tienen interiorizados los mínimos valores democráticos, pero se me ha caído el alma a los pies. Algunos alzan la voz para Dani Mateo sea procesado porque interpretan que su sketch es una injuria al Estado. (El Capítulo VI del Título XXI, Libro II del Código Penal se ocupa "De los ultrajes a España" En este sentido dispone el único artículo de dicho capítulo, el Art. 543 ,CP lo siguiente:
Las ofensas o ultrajes de palabra, por escrito o de hecho a España, a sus Comunidades Autónomas o a sus símbolos o emblemas, efectuados con publicidad, se castigarán con la pena de multa de siete a doce meses.) Una ley que, dicho sea de paso, tiene su origen en 1906, ahí es nada. En resumen, he visto la procesión de "memes" de mensajes que prácticamente invitaban al linchamiento, nada democráticos, todo sea dicho, y con bastantes tintes odiosos.

Yo admito que a mí, al menos como "acratilla" (no me atrevo a decir anarquista), estas cuestiones simbólicas ,como vienen impuestas desde arriba y no es el pueblo el que las elige, me cuesta hacerlas mías. Sin embargo, puedo comprender distintas sensibilidades y puedo llegar a entender que haya personas que sientan su pecho henchido de orgullo cuando ven una bandera gigantesca ondeando en la rotonda de su pueblo, o cuando suena el himno antes del partido de fútbol de la selección. Pero más allá, me da por pensar que lo básico, si uno dice amar a su país, es conocer la Constitución de 1978 (no digo ya las precedentes, no quiero yo que la gente haga esos esfuerzos titánicos) y los Derechos Fundamentales en ella consagrados, entre otros, el de la libertad de expresión.

Me pregunto qué nos está pasando. ¿Ha olvidado la gente la represión de la dictadura? ¿Por qué ciertos partidos políticos andan sembrando cizaña para dividirnos? (véase la última manifestación en Alsasua, ante unos hechos dudosos se han congregado allí Ciudadanos, Vox y el PP, probablemente para meter un palo en el avispero dormido por puro interés electoral, mientras que en Don Benito había sido asesinado un guardia civil y allí no se han congregado nadie) Porque de tonterías como esta, que no merecen apreciación alguna, sacan punta y, lo más importante, odio y votos, que es lo que se busca. Los partidos que más alzan la voz en todo este asunto son, precisamente, aquellos que han obrado de manera delictiva en multitud de ocasiones, generando por su mala gestión o por, directamente, su manifiesta corrupción, un grave deterioro de la salud de las arcas públicas.

Voy más allá, interpelo a los indignados por la cuestión. ¿A qué viene esa ferocidad? ¿Por qué no he visto a ninguna de estas personas poner el grito en el cielo cuando los políticos o dirigentes de nuestro país han hecho tratos con otros países que vulneran sistemáticamente los Derechos Humanos? ¿Por qué no han mostrado su repulsa a que nuestro país haya vendido armas, algunas prohibidas por distintas convenciones, a otros países que las usan para masacrar pueblos enteros? Porque estas cosas, que son un simple ejemplo, deterioran y mucho la imagen de un país. Estos dos ejemplos sí que los veo yo como unas injurias a la patria, es algo que hace que uno se avergüence de pertenecer a una nación. Y podría poner muchos más, para nuestra desgracia. Podría hablar del éxodo de jóvenes porque aquí no tenían futuro, de ancianos que buscan comida en la basura por ahorrarse un dinero y poder llegar a fin de mes, o tener para poner la calefacción. Podría hablar del machismo todavía tan presente en nuestra sociedad, de la lacra de los crímenes machistas con los que nos despertamos día sí y día no. También me enerva que los dirigentes de país en su día (hoy defenestrados por sus corruptelas la inmensa mayoría) tuvieran la feliz idea de rescatar a unos bancos sin preocuparse de cómo la crisis financiera afectaba a los hogares. Esas cosas sí que ofenden mi españolidad, ¿y la tuya? A ver si sólo te va a importar lo que cacarean unos trileros que entienden que España es el IBEX 35, la bandera y el Rey.

Escribió Samuel Johnson que "el patriotismo es el último refugio de los canallas". Creo que se refería más bien al "patrioterismo", a la ostentación vacía de símbolos, mientras que el comportamiento en privado es cualquier cosa, excepto solidario con sus compatriotas. Por último, una reflexión: si entre los liberales conservadores despejamos la libertad de expresión de la ecuación, lo mismo descubrimos que, en realidad, lo que queda es puro neofascismo.

Comentarios

  1. Creo que sin el neo, es el fascismo de siempre que gano su guerra, salió impune de la transición y se empeñan en que se olviden sus pecados para volver a cometerlos. Como en el capítulo de los Simpson donde vuelve el comunismo en Rusia.

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    1. En primer lugar, muchas gracias por leerme, Dani, es un honor. En segundo, pienso exactamente como tú. Uno se pregunta si fue todo un cierre en falso o si todo esto que vivimos hoy es la eclosión de las semillas que se plantaron

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