Decidme cómo es un árbol

"Su herida golpead de vez en cuando;no dejadla jamás que cicatrice:
que arroje sangre fresca a su dolor,
y eterno viva en su raíz el llanto
y si se arranca a volar, gritadle a voces.
su culpa: ¡qué recuerde!
Si en su palabra crecen flores, nuevamente,
arrojad pellas de barro oscuro al rostro;
pisad su savia roja.
Talad, talad, que no descuelle el corazón
de música oprimida.
"
(Extremoduro.- Te juzgarán sólo por tus errores ,yo no)

"22 años, ya olvidé
la dimensión de las cosas,
su olor, su aroma,
escribo a tientas el mar,
el campo, el bosque, digo bosque
y he perdido la geometría del árbol.

Hablo por hablar asuntos
que los años me olvidaron.

No puedo seguir:
escucho los pasos del funcionario."
(Marcos Ana.- Decidme cómo es un árbol)



Leí por vez primera algo de Marcos Ana en el año 1995 y fue por culpa de una canción de Extremoduro. En la reedición del "Rock Transgresivo" de 1994 incluyeron dos nuevas canciones que no había escuchado: Caballero andante y Te juzgarán sólo por tus errores. Ambas me encantaron, aunque no sean tan conocidas. Escuchaba mucho "Te juzgarán sólo por tus errores" y observé que en los créditos mencionaban que algunos versos eran de un tal Marcos Ana, del libro "Las soledades del muro".

Investigué un poco en la biblioteca y descubrí la vida y obra de un hombre que había sufrido mucho, que bajo la dictadura de Franco había sido condenado a muerte varias veces por delitos que no cometió y que le conmutaron la pena de muerte por una condena de sesenta años de prisión. Fue el hombre que más tiempo pasó encarcelado durante el franquismo, sufrió palizas y todo tipo de vejaciones. Empezó a escribir allí y entró en contacto con varios escritores y otros artistas también represaliados por la dictadura. Fernando Macarro, así se llamaba, utilizó los nombres de sus padres como su pseudónimo: Marcos y Ana. Ese detalle que desprende sencillez y ternura habla de la persona que fue. 

Marcos Ana también fue sinónimo de compromiso con los ideales comunistas. Ideales firmes, pero en absoluto dogmáticos, tal vez porque el poeta sabía que la rigidez es cosa propia de los muertos, mientras que la flexibilidad se asocia con la vida, con la juventud. 

Con estas breves líneas quiero rendirle un humilde homenaje e invitaros a que lo conozcáis un poco más. Ya lo hice en otra ocasión, hace algunos años, cuando tenía Fotolog, que escribí una parrafada y hablé de sus poemas. Intentaré que sus palabras y su ejemplo perduren en mí, los poetas no mueren nunca.

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