Volver a estudiar

Hace aproximadamente un año decidí volver a estudiar. Me moría de ganas de hacer algo que me apasionase y entre distintas opciones me decanté por una licenciatura en Ciencias Políticas y Administración del Estado. Siempre me ha gustado la política, me interesa este ir y venir de ideas, de corrientes de pensamiento, de aproximaciones a la realidad, de caminar en círculos en muchas ocasiones, de retrocesos, de olvidos... Y también me gustan la asignaturas comunes con Derecho, con Ciencias de la Administración, con Sociología y sobre todo con Economía. Aprendo muchas cosas que pocos quieren escuchar, eso también es cierto. Así que a veces me encuentro como un abuelo cebolleta reflexionando en voz alta por las habitaciones de la casa mientras los gatos me observan extrañados. 

Me ha encantado la UNED, aunque quizá los temarios sean excesivamente largos. Pero me gusta el nivel formativo y la calidad de las programaciones. Quizá me resulte también algo elevado el precio de las asignaturas y no comprendo que algunos exámenes consistan en dos o tres preguntas a desarrollar escogidas entre quince temas y seiscientas y pico páginas. Me parece una metodología un poco antigua y mira que hace unos años han introducido las P.E.C. (pruebas de evaluación continua), pero es tan escaso el peso que tienen en la nota final que hay que echar cuentas sobre si merece la pena hacerlas o no.

La Ciencia Política está de moda, aunque cuando me decanté por esto lo desconocía. En los nuevos partidos, especialmente en Podemos, abundan los politólogos de formación y de vocación, aunque a veces diría que se les nota poco, dicho con el máximo respeto. También plagan las tertulias, se les consulta constantemente la opinión por la situación política que estamos viviendo en Europa y, últimamente, en nuestro país. Observo también que mucha gente ignora en qué consisten estos estudios y los identifica con el desarrollo de la actividad política, cuando esta carrera lo que enseña es a estudiar e investigar las ideologías, las leyes, las sociedades, las constituciones, las economías y las administraciones del mundo, no a hacer política, ni tampoco a dar soluciones magistrales. Para dar soluciones magistrales ya está cualquier hijo de vecino que de todo sabe sin haber leído apenas, para decirte que hay que vivir así o asá, que hay que hacer esto o esto otro de más allá. A veces hay que morderse un poco la lengua para no saltar cuando lees cada cosa que...

Estudiar otra vez me ha hecho sentir joven al volver a experimentar los nervios de los exámenes y el deseo de hacerlo lo mejor posible. Había perdido totalmente el hábito del estudio, de la reflexión, del razonamiento escrito y me ha costado horrores recuperar todo eso. Pero he de decir que ha merecido mucho la pena. No sé si llegaré a mi destino en tres o cuatro años, pero no voy a pedir un viaje largo como Kavaffis en su famoso poema de Ítaca jajaja, no sé si me será útil en un futuro, aunque ya le voy encontrando utilidad para mi labor diaria. Si estáis leyendo esto que he escrito y andáis dudando si volver a estudiar, os animo a que lo hagáis. 


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