Lanzando flechas desde una canoa

Deseo de ser piel roja
por Leopoldo María Panero Blanc.

(Sitting Bull ha muerto, los tambores 
lo gritan sin esperar respuesta. )

La llanura infinita y el cielo su reflejo. 
Deseo de ser piel roja. 
A las ciudades sin aire llega a veces sin ruido 
el relincho de un onagro o el trotar de un bisonte. 
Deseo de ser piel roja. 
Sitting Bull ha muerto: no hay tambores 
que anuncien su llegada a las Grandes Praderas. 
Deseo de ser piel roja. 
El caballo de hierro cruza ahora sin miedo 
desiertos abrasados de silencio. 
Deseo de ser piel roja. 
Sitting Bull ha muerto y no hay tambores 
para hacerlo volver desde el reino de las sombras. 
Deseo de ser piel roja. 
Cruzó un último jinete la infinita 
llanura, dejó tras de sí vana 
polvareda, que luego se deshizo en el viento. 
Deseo de ser piel roja. 
En la Reservación no anida 
serpiente cascabel, sino abandono.






Hay días que no. Quiero la canoa, el arco, las flechas, el río, las plumas en la cabeza, lanzar el tomahawk, bailar la danza alrededor del tótem. No quiero coleccionar esclavitudes solapadas y decir que son maravillosas. No quiero más, ni mejor, ni más alto, ni más fuerte, ni ser. No me impresionan los despliegues de fuerza física, no me impresiona lo respetable, no quiero lo respetable. Se escapa la libertad y no quiero  llenar ese vacío con necesidades. Pero no puedo escapar, atraído como una moneda por un pozo, atrapado en la tela de araña, enredado en un laberinto de cuerdas. Quiero caminar la inmensa llanura y quiero descender el desfiladero. Quiero llegar a la orilla, bañarme desnudo y hasta quiero aullar a la luna.  

Porque hay días que no.

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