La Edad de Oro del Flamenco-Pop
Hoy vengo a hablar de una de esas epopeyas musicales que suceden, como suceden las cosas grandes, cuando se alinean los planetas. Una epopeya al estilo de la Motown en Detroit, el sonido Philadelphia, el jazz de Nueva Orleans o el grunge en Seattle. Estoy hablando de: EL FLAMENCO-POP!!
Hagamos un ejercicio de flash-back mental que nos transporte hasta la España de los años ochenta, mediados y finales. Una España abierta a Europa, abierta al mundo, que había superado con éxito un golpe de Estado, con ansias de modernidad.. Una España gobernada por un señor que había dejado atrás la chaqueta de pana para enfundarse un traje de hombre respetable, que decía "por consiguiente" a todas horas y cuidaba bonsáis y se iba convirtiendo en el señor X. Una España esperanzada por la perspectiva halagüeña que suponía la futura Expo de Sevilla y los Juegos Olímpicos de Barcelona y donde todos los niños vivían con la ilusión de que el helicóptero del Tulipán aterrizase algún día en su colegio.
La Movida había estado en auge y empezaba a reclinar la cabeza. Aunque más que hablar de la extinción de aquel fenómeno creo que habría que hablar de evolución. Algunos de aquellos grupos surgidos al calor de ese entorno cultural se consagraron y otros desaparecieron dejando, eso sí, algún 'hit' para la posteridad. Me gustaría comentar que sí, que es cierto, que hubo otros grupos que se negaron a renunciar a su inclasificable y estrafalario estilo y se han mantenido hasta nuestros días como opción 'raruna' o como dicen los modernos, 'freak', viviendo seguramente del dinero que les mandaban sus familiares por no aguantarles, pero haciendo lo que en definitiva les gustaba. Un aplauso por estos últimos.
Bueno, que me voy por las ramas, vamos al asunto que nos importa: En España gusta el flamenco y gusta el pop. Esto es así, es un axioma. Era cuestión de tiempo que ambos estilos se encontrasen y tuvieran un tórrido romance del que nacería un hijo: El Flamenco Pop. Y esto vino a suceder a finales de esa Movida de la que antes daba cuenta y también del ocaso, por así decirlo, de la rumba flamenca.
¿Qué caracterizaba a los artistas del Flamenco Pop?
Bien, el abanico es amplísimo. Todo lo que la imaginación del ser humano en el vestir pueda dar de sí. Chaqueta azul eléctrico con superhombreras, pantalón-falda negro, camisa como de visillos, con la pechera llena de lentejuelas de fantasía. Como guinda que corona un buen pastel, mocasines saltarines con calcetín blanco (si es de esos como de ganchillo, tanto mejor). Esto para el hombre.
-Oiga, ¿ y qué tal una corbatina blanca de cuero?
-¡ Perfecto! Has captado la esencia.
En la mujer la norma es sencilla: lo que sea, pero cuanto más barroco, mejor.
¿Corte de pelo? Una norma fun-da-men-tal: SIEMPRE MÁS CORTO POR DELANTE Y MELENITA POR DETRÁS. Este estilo es unisex, las mechas son opcionales, aunque da más caché llevarlas porque quiere decir que tienes cuartos.
¿Quiénes eran esos artistas?
Pues eran y son grandes artistas, las cosas comos son. Profesionales de la música, artistas que de verdad lo han dado todo a pesar de que la industria los ha maltratado, es lo que pienso realmente.
Si cierro los ojos me transporto a una excursión de fin de curso en la que descubrí la pasión oculta de Fidel, el autobusero del pueblo. No era otra que: Junco. Junco. Qué decir. Una imagen vale más que mil palabras. Atended, que lo he elegido como ejemplo para ilustrar este post.
Os habéis quedado sin palabras, ¿eh? Sabéis reconocer la clase cuando la veis. Así le pasaba a Fidel, el autobusero que nos llevaba al instituto, que había descubierto a Junco, probablemente en algún bar de alguna gasolinera de algún pueblo de la Extremadura de finales de los ochenta, y hasta que llevé yo mis casetes de Nirvana (para tormento suyo y del resto de viajeros), nuestra banda sonora por antonomasia era el "Hola, mi amor"
Junco tenía y tiene su público. Recordemos estamos evocando tiempos pretéritos, ya se estaban formando los primigenios grupúsculos proto-canis. Ya empezaban a pulular por doquier gente con estilo, saber estar y que había comprendido la necesidad de incorporar el oro (o algo "bañado" en él) como complemento indispensable en su atavío. Y que podrían protagonizar sin desentonar lo más mínimo cualquier película de Emir Kusturica, añado. Pero era un estado embrionario, este fenómeno evolucionaría y sufriría sus pequeñas metamorfosis hasta llegar a un estado de crisálida del que emergería radiante una mariposa llamada Gandía Shore. Pero ese es ya otro tema.
El mensaje de Junco, como de otros grandes artistas del Flamenco-Pop era eminentemente amoroso. Historias de celos, amores mal entendidos, infidelidades y todo lo que una vida disoluta, pero con fondo noble, puede conllevar. Canalla, pero arrepentido. Enamorado de su mujer, pero con una virilidad irrefrenable que le lleva a cometer excesos de los que luego, avergonzado de sí mismo, se arrepiente. Pero en otras ocasiones, por contra, sufre el revés amargo del amor no correspondido.
Artistas hubo, como he dicho antes, bastantes. Nombres como Tijeritas, El Pelos, El Payo Juan Manuel, Parrita, Chiquetete, Azúcar Moreno, incluso al Fary lo metería yo en este selecto grupo, Raya Real...
Qué distinta es ahora España de la de aquellos años. Qué feliz y esperanzado aguardaba yo mi futuro, iba a ser astronauta y barrendero, las dos cosas a la vez, que eran los dos oficios que más me molaban. ¡Ah, qué ignorante era! Cómo han cambiado las cosas. Lo mismo España empezó a cambiar el día que retiraron de los bares de las gasolineras españolas esos cacharros rellenos de cassettes que daban vueltas. Para un músico, estar en esos chismes era estar en el meollo del showbussiness, estar en la pomada. Era el equivalente a la rockdelux de nuestros días, para que me entendáis los hipsters. Sí, creo que sí, el día que quitaron el último cacharro de esos con cintas que daba vueltas en el último bar de la última gasolinera de España algo se rompió en este país para siempre y no se ha vuelto a arreglar. La gente es más chunga y los presidentes de gobierno caen como peor, o por lo menos son más feos. No sabría explicarlo. Echo de menos la España del Flamenco-Pop.






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