Memoria de mis putas tristes.
Ahora estoy con García Márquez y su "Memoria de mis putas tristes".
Es impresionante el dominio del español que tiene García Márquez. Encuentras de todo, el libro es de una riqueza léxica impresionante. Uno se ve obligado a recurrir al diccionario para entender lo que significan las palabras, aunque se puedan interpretar por el contexto. Eso, más que gustarme, me encanta porque me apasionan las palabras en desuso, sobre todo aquellas que tienen cierta musicalidad y sonoridad. Creo que valoramos poco, o muy poco, la riqueza de nuestro léxico. Creo que hoy día se valora negativamente el empleo de palabras infrecuentes o los cultismos, cuando considero que es una manera de provocar, desde un punto de vista artístico, sorpresa, interés o controversia, que eso es el arte, en definitiva.
Márquez defiende el uso de estas palabras no por esnobismo o nostalgia, sino porque considera que cada palabra aporta un matiz, una cualidad única a la realidad que designa, y que con cada una olvidada hay también un fragmento de la realidad que desaparece. Yo pienso de igual modo.
Aquí pongo un fragmento de una de las reflexiones del nonagenario que cuenta su historia en primera persona en "Memoria de mis putas tristes". Iba púlcramente engalanado mientras recorría el barrio chino y ...
Filipichín significa algo así como ... afeminado. Vamos, que iba muy elegante para el sitio en el que estaba y todo el mundo se sorprendía de su vestimenta.
Es impresionante el dominio del español que tiene García Márquez. Encuentras de todo, el libro es de una riqueza léxica impresionante. Uno se ve obligado a recurrir al diccionario para entender lo que significan las palabras, aunque se puedan interpretar por el contexto. Eso, más que gustarme, me encanta porque me apasionan las palabras en desuso, sobre todo aquellas que tienen cierta musicalidad y sonoridad. Creo que valoramos poco, o muy poco, la riqueza de nuestro léxico. Creo que hoy día se valora negativamente el empleo de palabras infrecuentes o los cultismos, cuando considero que es una manera de provocar, desde un punto de vista artístico, sorpresa, interés o controversia, que eso es el arte, en definitiva.
Márquez defiende el uso de estas palabras no por esnobismo o nostalgia, sino porque considera que cada palabra aporta un matiz, una cualidad única a la realidad que designa, y que con cada una olvidada hay también un fragmento de la realidad que desaparece. Yo pienso de igual modo.
Aquí pongo un fragmento de una de las reflexiones del nonagenario que cuenta su historia en primera persona en "Memoria de mis putas tristes". Iba púlcramente engalanado mientras recorría el barrio chino y ...
“(...)caminaba ansioso de que me tragara la tierra dentro de mi atuendo de filipichín”
Filipichín significa algo así como ... afeminado. Vamos, que iba muy elegante para el sitio en el que estaba y todo el mundo se sorprendía de su vestimenta.

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