Los palos y las piedras pueden romper tus huesos...

Casi he terminado "Nana", de Chuck Palahniuk. El nombre del autor, que también lo es del célebre "El Club de la Lucha", me evoca vagamente un nombre esquimal.


No quisiera desvelar nada importante del libro, por eso sólo haré referencia, y sólo en parte, a la sinopsis oficial. Hace tiempo, por un lapsus que tuve, conté sin querer un fragmento de un capítulo de una serie. Creo recordar que desvelé anticipadamente la muerte de uno de los protagonistas. Desde entonces, y como una sombra o una enfermedad crónica, me persigue una fama de destripa-finales o spoiler-man (si se me permite el barbarismo) de la que sólo la muerte me librará algún día, espero que remoto.


" A Carl Streator, periodista de mediana edad, le han encargado que escriba una serie de artículos sobre la muerte súbita infantil, un tema que le resulta familiar pues él mismo perdió a su hijo en circunstancias extrañas. En el transcurso de la investigación descubre que en todas las casas donde ha muerto un bebé (o un niño, o un adulto) hay un ejemplar del mismo libro: una antología de poemas africanos que contiene una nana letal. Esta canción mata a aquel que la escucha; de hecho, su poder es tal que ni siquiera es necesario recitarla, con tan solo memorizarla y odiar a alguien intensamente, cae fulminado. "


Es relajante sumergirte en las aguas del caos y el descontrol más absoluto. Dentro de lo maldito uno se encuentra como más en su salsa. Es reparador, es catártico. Ay... si esa nana sacrificial cayera en mis manos... Si yo comprendiese mejor a mi género. Si yo entendiera porqué, a pesar de que ya el mundo arde, vamos con nuestros bidones de gasolina a cuestas. En fin. Si yo supiese a santo de qué tantas inseguridades, suspicacias, avaricias, envidias y competiciones. Necesito el poema letal africano, aunque no tengo alma de redentor.


Antes, cuando no era más que un manojo de nervios y otro de complejos, yo también era todo suspicacia. Todo me afectaba. Luego, no sé porqué, de repente desapareció todo eso y empecé a afrontar las cosas de otro modo. Me fue mejor. Eso es hacerse viejo, qué remedio... Aunque a veces no sé si es sólo cuestión de hacerse viejo. Muchos viejos están llenos de miedos e inseguridades. No quiero ser uno de esos viejos.


El río está infestado de pirañas, es cierto. Pero también sobreviven otros tipos de peces y criaturillas acuáticas. Tan felices. A ellos las pirañas no les afectan. Están en paz con las cosas y las pirañas, a su modo, también. No sé a santo de qué viene toda esta reflexión, demasiado profunda para un viernes, demasiado imprecisa para cualquier día de la semana.



Comentarios

  1. salao!! no sabía de este blog pájaro. Ahora estoy escuchando un disco de nanas africanas que le ponemos a Guille y me has acojonao un poco ...

    Los profanos es literatura aceptamos sugerencias de libros (abstenerse de poner truños o tochacos, bueno estos últimos se puede hacer excepción si lo merecen) y prohibidas las versiones cortas (como crimen y castigo : "uno que mata a una vieja y se pone nervioso. Fin")

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  2. Joer... olvida lo de la nana, sólo es ficción. El escritor este escoge unos temitas que déjate, vamos, la alegría de la huerta. Mira El Club de la Lucha, que también es de traca. A ver si cae en mis manos algo más festivo. :D ya iré poniendo más cosas.

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